El último órgano de la Iglesia

En estos días que se ha dado a conocer la noticia de la restauración del histórico órgano de la Iglesia de San Pedro el Viejo de Madrid, una pieza única del último miembro de la dinastía de los Echevarría, “Organeros del Rey” como se hacían llamar, no podemos dejar de recordar que uno de sus miembros, José de Echevarría, fue quien construyó en 1799 el último órgano de la Iglesia de Ajalvir.

De tres órganos hay constancia que existieron en la Iglesia de Ajalvir: el primero, construido en 1597 por Martín Sánchez, que continuará durante toda la vida de la Iglesia anterior, con sus múltiples reparaciones y limpiezas durante casi 200 años. Un segundo órgano, de 1784 por Thomás Romero, durará menos de 15 años, desde la terminación de la cabecera al final de la construcción de la Iglesia actual. El tercero, y último, será construido por Joseph de Echevarría en 1799, al no poder emplear el anterior. Cien años después se pierde su pista.


En 1769 se construye la nueva cabecera de la Iglesia, y en 1776 se terminan las obras de la torre, y se comienzan las diligencias para construir el resto de la Iglesia, que tardará varios años en autorizarse. Mientras tanto, en pocos años, con el aumento de los caudales disponibles, encargan un órgano nuevo, e intentan realizar también un nuevo retablo, que será paralizado por el visitador.

En 1784 se paga el nuevo órgano a Thomas Romero, “Maestro organero en la villa de Madrid”, y en 1786 el mismo le realizará mejoras.


Hasta 1792 no se concede permiso para continuar las obras, construyendo el nuevo cuerpo de Iglesia. Al año siguiente se realiza inventario de todas las existencias de materiales, y en 1796 se terminará la obra.

Durante los años de 1794 a 1797, y mientras se realizaba la obra del cuerpo de la Iglesia, el órgano estuvo almacenado en una casa particular, “frente al Zementerio de esta parroquia”, pagándose un alquiler por ello.

Acabada la obra de la Iglesia, en la Visita periódica a la Iglesia de Ajalvir, mandó el visitador se colocara el órgano, que había estado varios años almacenado y el mayordomo acababa de “conducirle” a la tribuna de la iglesia. Se llamó a Thomas Romero que lo había construido anteriormente para que lo reconociera, pero parece ser que no debía estar en muy buen estado, ya que aunque el visitador indicaba que “... le coloque en la tribuna y parte mas comoda de ella, componiendole de quanto necesite, hasta dexarle a la mayor perfeccion ...”, se construyó otro nuevo de manos de Joseph de Echebarría, interpretando muy ampliamente el mandato: “... el Organo nuevo, que se ha hecho y colocado en esta parroquia a virtud de providencia dada en la proxima anterior visita, ...”


En 1799 se paga el nuevo órgano para la Iglesia de Ajalvir a “... Joseph de Echebarria Maestro organero de la Capilla Real y vecino de Madrid su data en esta de Axalvir a diez y ocho de octubre de mil settecientos nobenta y nuebe: y de Joseph Ripol tallista y escultor en dha villa …”

En 1801 se pagaría una puerta para la entrada al órgano, y la limpieza y composición de las vidrieras de la Iglesia “... que con motivo de la obra del organo y mucho polbo se habian desplomado y llenado de polvo, ...”

En 1823 Jose Gabriel de la Plaza realiza apeo y reparo del organo. En 1877 todavía existía este órgano, siendo reparado por Pedro Cogolludo, y todavía en 1880 el sacristán seguía recibiendo una asignación anual como organista.


Joseph de Echebarria


Joseph Echebarria, Maestro artifice de organos de Su Magestad vecino de la villa y corte de Madrid,
… Asi aparece en 1787 en la escritura de obligación de hacer un organo para la Iglesia de Osma. Y en 1777, para el organo de la ermita de Talavera, … y de la otra parte don Joseph de echevarria Artifice de organos de su Magestad que Dios guarde y afinador de la Real Capilla vezino de la villa y Corte de Madrid …


Joseph de Echebarria Maestro organero de la capilla Real y vecino de Madrid ... Fue organero de la Capilla Real y de las Descalzas Reales desde 1771 hasta su muerte en 1804.


En 1799 reformará el órgano de la Catedral de Segovia, que había sido construido en 1702 por su abuelo Pedro de Liborna Echevarría, fundador de una dinastía de organeros castellanos, titulados todos ellos como “Organero del Rey”.


La influencia de los Liborna Echevarría, organeros de la Capilla Real, empezó en Madrid en 1689 y no terminó hasta 1853, a la muerte de José Marigómez de Echevarría, sobrino del último miembro del tronco directo, José Liborna Echevarría.

En el Monasterio de Guadalupe, que ya contaba con cuatro pares de órganos en el siglo XVI, destaca el construido en 1702 por Pedro Liborna y Echevarría y colocado en la capilla de San Nicolás de Bari, o el construido en 1754 por Pedro Echevarría, y modificado por José Echevarría, ambos organeros del rey. De la misma forma, en El Escorial construirá en 1704 los cuatro órganos que sustituyen a los construidos por Giles Brebos.

En el coro de la Capilla de la Universidad de Salamanca, el organo conserva en el secreto la inscripción “Don Pedro de Liborna Echevarria maestro de órganos del rey Felipe quinto que Dios guarde me fecit. Anon 1709”. Es el mismo organero que realizará los de la Catedral de Toledo, El Escorial y la Catedral Nueva de Salamanca, este en 1744.

Su sobrino, José Marigómez de Echevarría, su sucesor como organero y afinador de la Real Capilla, construirá en 1832 el órgano del Convento de Nuestra Señora de la Victoria, situado en la Puerta del Sol, según una inscripción en el interior del arca del instrumento, que será trasladado en 1836 a la Iglesia de San Pedro el viejo de Madrid, al ser demolido el Convento a consecuencia de la desamortización de Mendizabal.


Los seises

Según el Diccionario de Autoridades, el primer diccionario de la Real Academia Española publicado en 1739, "Seises llaman en algunas iglesias cathedrales los niños que asisten a choro, y cantan canto de órgano y contrapunto. Llámanse seises porque se fundan en este número".

Clerizones, infantes de coro, monaçillos, monaguillos, seises, ... En la iglesia de Ajalvir, en un principio eran cuatro, pasando poco después a cinco. Entre 1707 y 1740 se les nombrará como seises.

La Catedral de Toledo ya contaba en el siglo XII con cuatro niños escogidos por sus voces para cantar en los actos de culto. A partir de mediados del siglo XV, se fijó su número en seis, dando origen al nombre de “Seises”.

En el Libro III de Fábrica de la iglesia de Ajalvir, hasta la visita del año 1707, se refleja el salario de los monaçillos. A partir de este año, y continuando en el Libro IV, en las visitas de los años de 1711 a 1735, se reflejan los gastos del salario de Seises, cumpliendo su pago por San Miguel de Septiembre, además de otros gastos como zapatos, sobrepellices y ropa blanca para ellos. Continua en el Libro IV y a partir de 1740 vuelve a nombrarselos como Monacillos, continuando en el Libro V desde 1760. En 1770 se les citará como acólitos, y continuarán apareciendo hasta el final del libro VI en 1840.


Entre los años 1675 y 1679, la visita a la iglesia de Ajalvir fue realizada por el Doctor D. Alonso Martinez Abad, que en el Sinodo del año 1660 aparece como testigo sinodal: “... el Licenciado Alonso Martinez, Abad racionero y cura propio de la Santa Yglesia Magistral desta dicha villa, ...”, y examinador en el Sínodo de 1682, “El Doctor Don Alonso Martinez Abad, Vicario General de este Arzobispado, y Maestrescuela de Alcalá”, y en 1688 lo encontramos como “Dignidad y Canonigo en la Santa Iglesia Magistral de esta Villa de Alcala, y Vicario General de la Audiencia, y Corte Arzobispal della, y en todo el Arçobispado de Toledo, &c.”.

En la visita de 1677 a la iglesia de Ajalvir de D. Alonso Martinez, aparecen nombrados los monacillos: “... a gastado en el prezio y compra de doze varas de lienzo para sobrepellizes a los monazillos a siete reales y medio”. Y en los mandatos de esta visita ordena que:
    Otro si aviendo sido ynformado de la poca enseñanza de los niños de esta villa asi por omision en de no embiarlos a la esquela y averse esperimentado no criarse en buenas costumbres [...] a la asistencia de la Yglesia Mando su merced para remedio de lo qual que el sacristan de esta yglesia tenga escuela en ella aunque sean pocos los niños que acudan a ella y no solo les enseñe a leer y escrvir si no la doctrina christiana y el ayudar a misa para que lo hagan todos los dias en las que se dixeren en esta yglesia ... = y asi mismo a quatro de los niños que mas acudieren al servicio de la yglesia se les de a cada uno zapatos en la Pascua de Navidad en señal de su buena inclinacion y exercer el ministerio tan ynmediato al agrado de Dios, ...
La creación de esta escuela en la iglesia de Ajalvir pudo ser influenciada por las ideas del Dr. Antonio Escudero de Rozas, en 1649 Capellán Mayor de San Justo, maestrescuela de la iglesia Magistral, que había sido colegial Mayor de San Ildefonso, y que pasó como canónigo a la catedral de Toledo, que también tenía sus “seises”. Por disposición testamentaria en 1668, ordenó que de forma inmediata se crease un colegio bajo la advocación de los santos Justo y Pastor, legando mil ducados de renta anual para su sustento y el del rector. Con ello pretendía que "se críen muchachos que sirban al choro de la Santa Iglesia". Asi mismo pidió al abad y cabildo de la Magistral que tomaran bajo su protección dicha fundación. Deberían elegir a hijos de padres labradores o con ocupaciones decentes del entorno de Alcalá, especialmente de Torrejón de Ardoz. Asi nació el Colegio de Infantes o Seises en Alcalá de Henares a principios del siglo XVIII, en 1702.

A partir de este año de 1677, se le pagarán al sacristán 6 ducados anuales por la escuela de niños, y a cada uno de los cuatro “monaçillos” un par de zapatos anual. Así, los zapatos costaron a 11 reales el año 1680, y a 6 el año siguiente. En 1685 el número de monaçillos pasa a ser de cinco.

En 1698 los monacillos en la iglesia de Ajalvir continúan siendo cinco, cuando se les compran sobrepellices, y además comienzan a recibir un salario anual de 6 reales cada uno, que se mantendrá durante muchos años la cantidad total de 30 reales, aunque el número de monacillos se redujera a tres a mediados del siglo XVIII:
    Salario de monaçillos 97 98. Yten dos mill y quarenta mrs de salario de los monaçillos de dhos dos años a mill y veinte maravedis
    Recivensele en data tres mill setecientos y seis mrs que parecio haver gastado de los çinco sobrepellices para los monaçillos de ilo y echura ...
En 1713 parece ser que desaparece la escuela de la iglesia a cargo del sacristán: “al dho por enseñar los niños= No se carga cossa alguna por no haverse pagado por no tener escuela”.

En 1753, y años sucesivos, son tres monacillos, como se refleja claramente en 1760:
    Yt ocho mil Ciento y sesenta mrs satisfechos a los Monacillos desta yglesia, en ocho años vencidos en san Miguel de septiembre de este presente de la fecha, al respecto de 30 reales en cada uno, diez a cada monacillo de los tres que asisten

Al final del último libro de fábrica, en 1837, se refleja como se mantiene todavía la constumbre de comprar zapatos a los monaguillos:

    Este mismo [el cura] ha mandado que por via de gratificacion se les compre por la fabrica doce pares de zapatos desde el tiempo que ha mediado desde la ultima visita, su importe ciento cuarenta y siete reales, ...

Ajalvir en 1888

De la “Guía de Madrid y su provincia”, de Andrés Marín Pérez, publicada en 1888, entresacamos algunos apuntes sobre Ajalvir.


Ajalvir

En un reducido valle, rodeado de varias colinas, a cinco kilómetros del Jarama, se levanta este pequeño pueblo.

Soplan en él toda clase de vientos, siendo más frecuentes los del E. en primavera y los del N. en el invierno.

Tiene alegre horizonte, despejado cielo y saludable clima.

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Súrtense los vecinos de las aguas que necesitan para su gasto ordinario de las dos fuentes, llamadas de “Arriba” y de “Abajo”, que tiene en sus inmediaciones.
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Figura este pueblo con 350 vecinos y 730 almas, que viven en las 300 casas de modesta construcción que tiene agrupadas en las calles Mayor, Real, Almendros, Paloma, Taberna, Cura, Soledad, Gitanos, San Roque, Iglesia, Cobeña y de la Fuente, más la plaza de la Constitución.

Dista de Alcalá de Henares 11 kilómetros y 22 id. de la capital.


Recórrese en caballería la primera distancia y en coche la segunda. Cuesta el alquiler de la caballería 2 pesetas y 3 id. el del coche.


... la iglesia parroquial, denominada de la Concepción. Este antiguo templo posee una buena torre, tiene buen aspecto exterior, dos naves [sic] en el interior con los doce altares llamados de la Paz, Mayor, Soledad, del Rosario, San Ramón, San Nicolas y San Miguel, del Carmen y San Antonio, San Isidro, San Martin y Nuestra Señora del Amor Hermoso.


Conserva además dos ermitas, en cuyas reducidas capillas se celebran con júbilo la festividad de sus titulares.

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La Casa Consistorial se halla tan descuidada, que de no reformarla pronto, amenaza ruina.
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Para hospedaje existe una posada pobremente acondicionada, cuyos precios oscilan entre 2 y 4 pesetas, según las exigencias de los huéspedes.
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