Antonio Olivares


En el Patio del Refectorio del Monasterio del Escorial está enterrado Antonio Olivares, nacido en Ajalvir, según recogen las “Memorias sepulcrales de los Monjes del Escorial”, donde escribían sucintas biografías de los monjes jerónimos enterrados en el convento del monasterio.

Sepultura 26, 12º.
7 de Marzo de 1791. 
En esta Sepultura esta enterrado el P' Mró Fr. Antonio Olivares. Fue natural de la Villa de Ajalvir en la Campiña de Alcala, Obispado de Toledo, e hijo de PP' de exclarecido linage; como tales le dieron la educacion christiana, y procuraron instruirle en las letras humanas; estando en la Universidad de Alcalá le llamo Dios al estado religioso, y practicadas las diligencias regulares para conseguir el havito en esta Real Casa se le vistieron en trece de Abril de 1751. Desde Noviembre dio pruevas de su religiosidad, y de un singular talento, e ingenio, como assi mismo de una dulzura, y agrado natural con que captibava a todos, viendo esto los Superiores le embiaron al Colegio al tiempo de la Provision y aprobecho en el de tal manera que le hicieron Pasante siendo Theologo, ...



En rojo, situación de la sepultura en el patio del refectorio.


En el libro “Descripción del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial”, publicado en 1764, reedición del publicado en 1681, leemos:

“En la Banda de Poniente del Claustro principal baxo, se halla una gran Capilla, en la que en tiempo de la Fundacion se celebraron los Divinos Oficios, y sirvió de Iglesia hasta que se edificó la principal.
...
Celebranse en ella los Entierros y Exequias de los Monges, por estar acomodada y vecina al Claustro donde están las sepulturas: ...”

Profesó el 23 de abril de 1752 ante el Prior Fr. Blas de Arganda.

Fueron sus padres Francisco Olivares y Teresa Benito, ambos naturales y vecinos de Ajalvir. Sus abuelos paternos fueron Don Roque de Olivares y Doña María López; los maternos Don Francisco Benito y Doña María Teresa Pérez.

Un hermano suyo, nacido en 1727, Francisco Gabriel de Olivares y Benito, también estudió en la Universidad de Alcalá y fue Obispo de Chiapas en 1788, y de Durango en 1796, y parece ser que fue nombrado Arzobispo de Toledo, pero el nombramiento le llegó poco despues de su fallecimiento en 1812.


Nuevo libro

Pasado el reinado de los Reyes Católicos, la Corona está siempre en bancarrota, y las necesidades del erario público hacen que, previa autorización pontificia, se realicen los primeros ensayos desamortizadores por los monarcas españoles.

Felipe II obtendría en 1575 del Papa Gregorio XIII un Breve, por el cual le autorizaba para desmembrar cualesquiera “villas y lugares de iglesias, mitras y monasterios” pertenecientes a la Iglesia de España. Esta Bula sería reforzada por una nueva disposición pontificia del 14 de marzo de 1579.

La venta de vasallos eclesiáticos trataba de paliar los agobios financieros derivados de la política imperial de los Austrias. En 1578 se había acordado con los “hombres de Flandes” pagarles la deuda, dos tercios en juros y un tercio en vasallos de la Iglesia. Muchos son hombres de negocios genoveses, como Baltasar Cataño. 

Asi ocurrió en Ajalvir y en muchas otras poblaciones, principalmente del Arzobispado de Toledo.

El (posible) Retablo de San Ysidro

En 1615 se estaba construyendo el nuevo Retablo Mayor de la Iglesia de Ajalvir por Francisco de la Torre, escultior y vecino de Alcalá. Sería dorado y estofado en 1626 por Domingo García y pintado por Francisco Granelo “pintor de toledo”. 

Años mas tarde, en 1653, y dado el estado en que debía encontrarse, aparecen varios gastos en los libros de fábrica de la Iglesia referentes al Retablo Mayor:

“Mas se le pasan en data cinquenta y siete reales de madera para acer quatro quartones y dos puntos [?] de madera de a diez y ocho pies para sacar afuera del Retablo el monumento porque se echava a perder el Retablo.
 ... y de adereçar unos Angeles en el Altar mayor consto de carta de pago de fray francisco Rezionero de trinidad calçada ...”

En la siguiente visita, en 1655, el visitador indica “Que la imagen de San Ysidor Labrador que esta en el altar mayor a un lado del Retablo principal y fuera del se quite de alli porque no esta decente y se coloque en un altar de la Yglesia. Lo qual lo execute el cura con acuerdo y parecer de la villa”.

Podría ser éste el retablo a que se refiere el documento fechado en Madrid el 12 de mayo de 1663:

Francisco Lopez Gallego, vecino de Ajalvir, estante en Madrid, se obliga a pagar a Gaspar de Ortega y a don Francisco Guillén Brito, maestros doradores y estofadores, vecinos de Madrid, 1952 reales “en que con los susodichos concerté un retablo dorado y pintado y unos añedidos a él para la Yglesia Parrochial de la dicha villa de Aljalui [sic] en conformidad de un papel fecho y ajustado y escrito de mano del Padre Fray Juan de San Joseph, relijioso de la Santisima Trinidad Descalça, que tengo en mi poder”.

Se les pagarían 500 reales al contado al entregar la obra, 500 para San Miguel de 1663 y lo restante para San Miguel de 1664.

Francisco López Gallego había sido el Mayordomo de la Iglesia de Ajalvir entre 1655 y 1660.

El maestro dorador y pintor Gaspar de Ortega nació en Madrid en 1619 y falleció en 1682. Su hijo nacido en 1658, Fray Pedro de San Agustin, profesó en el convento de los Padres Recoletos Agustinos descalzos o de Copacavana en 1671. Se llamaba de Copacavana por hallarse en él desde 1662 una imagen de la Virgen de la Candelaria de Copacavana, uno de los santuarios mas antiguos de América.

Gaspar de Ortega y Francisco Guillen trabajarían en el dorado del retablo de los Padres Agustinos en 1667. Tambien habían trabajado juntos anteriormente en el retablo de la Iglesia de Santorcaz.

El antiguo convento de recoletos agustinos descalzos de San Agustin o de Copacabana, en Madrid, estuvo situado en los terrenos ocupados actualmente por la Biblioteca Nacional y el Museo Arqueológico Nacional, así como por diversas manzanas de viviendas en el Paseo de Recoletos.

Fachada del convento de recoletos según el plano de Texeira, 1656.

El convento fue fundado en 1596 sobre unos terrenos de Prado Viejo que fueron cedidos por la princesa de Asculi, doña Francisca de Guzmán, a los agustinos recoletos o descalzos, orden de reciente creación tras su separación de los agustinos calzados. Éste fue el cuarto convento que los recoletos tuvieron en España.

En un primer momento, los agustinos ocuparon las casas allí existentes. Más tarde, a principios del siglo XVI, comenzaron las obras del nuevo convento, que concluyeron en 1620. Además de los terrenos cedidos por la fundadora, los monjes compraron a lo largo de la primera mitad del siglo huertas colindantes, ampliando notablemente la extensión del convento.

Situado en el límite oriental de la Villa, suponía el cierre del Prado Viejo por el norte, en el que anteriormente los dominicos y los jerónimos regentaban los monasterios de Nuestra Señora de Atocha y San Jerónimo el Real respectivamente en los tramos medio y sur.

Estos tres tramos, el Prado de Recoletos, el Prado de los Jerónimos y el Prado de Atocha (los dos primeros todavía subsisten: Paseo de Recoletos y Paseo del Prado), formaban un eje longitudinal arbolado que separaba el casco urbano de los conjuntos monásticos.

En 1837 los monjes fueron expulsados y el convento desamortizado. Fue el propio Juan Alvarez Mendizábal quién lo compró en pública subasta ese mismo año. Poco tiempo después fue demolido.

Posteriormente, el terreno fue vendido para construir un gran taller de coches,  llamado de Recoletos.