El juego de pelota

En la Castilla del siglo XIII, Alfonso X en el prólogo del Libro de los Juegos, “ferir la pellota” era una de los juegos destinados a fortalecer el cuerpo, uno de los juegos que “se fazen de pie”.

Como jugaba a pelota os mancebos en un prado”.
Un jugador se dispone a golpear con un bate la pelota que otro jugador sostiene.
Cántigas de Santa María - Cantiga 42 b de Alfonso X

ferir la pelota” hace referencia a diversos ejercicios deportivos y competitivos muy presentes en la vida cotidiana de todos los grupos sociales, juegos consistentes en golpear, al aire o a ras de tierra, un objeto redondo con las manos, los pies o con ayuda de un palo u otro objeto.

En la Baja Edad Media, el común de las gentes solia jugar en la calle aprovechando muros y fachadas. En sus distintas formas, la pelota fue practicada por jóvenes de toda condición, e incluso, por la afición del clero, la legislación canónica les vetaba su participación, como en las Partidas, (Partida I, Titulo V, Ley LVII.)

“Que los perlados no deven de yr a ver los juegos, nin jugar tablas ni dados, nin otros juegos que los sacassen de sossegamiento. ... Otrosi, non deven jugar Dados, nin Tablas, nin Pelota, nin tejuelo, nin otros juegos semejantes destos ...”

En las Constituciones Sinodales se repite siempre desde el siglo XVI “que en los cementerios nadie juegue”: “... y somos informados que algunos legos ... y otros en los cementerios de ellas, juegan a los naipes, pelota, bolos, herron, y al mojon, y hacen bailes y danzas; ...”

El juego a la pelota era una constumbre muy arraigada no solo en Castilla, sino en toda la península y muy difícil de eliminar. Como por ejemplo en la Iglesia de Santa María de Sangüesa, donde un mandato de 1580 se refiere también a los naipes y a la pelota, reiterando el mandato en 1640:

Otrosi porque fuimos informados que en el cimenterio de la iglesia de Santa Maria ay mucha profanidad de juegos de naipe y pelota, de lo qual an resultado muchos incombenientes de riñas y juramentos y blasfemias contra Dios Nuestro Señor, y suelen suceder dandose puñadas, de lo que ha resuelto biolarse dicho zimenterio, y en adelante podria suceder lo mismo ...

Que por quanto es muy indecente que juegue a la pelota en el cementerio y corre peligro de poderse violar, so pena de excomunion que nadie juegue a la pelota en el dicho cementerio.


Ajalvir tampoco fue ajeno “a jugar a los naypes y a la pelota”. Así, en 1655 el visitador prohibe jugar a la pelota dentro del cementerio, el atrio actual:

Por quanto su merced a sido informado que algunos de los vecinos de esta villa y otras personas se sientan a jugar a los naypes y a la pelota dentro del cimenterio y sagrado del contorno desta Yglesia. = Y ansimismo se forman bayles de hombres y mujeres sin respeto al Lugar y en de servicio de Dios nuestro Mando su merced que de aqui adelante ninguna persona de qualquier estado y condicion que sean juegue ni bayle en el dho lugar pena de excomunion mayor ...

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